Conservantes
Todo lo que necesitas saber sobre el dicarbonato de dimetilo o DMDC (E242)
dans le vin
Te presentamos el DMDC, un compuesto que respeta el sabor del vino al mismo tiempo que evita la refermentación y el crecimiento de microorganismos indeseados.
En el mundo de la enología y de las bebidas, el dicarbonato de dimetilo tiene su importancia… Este compuesto sintético, más conocido por el acrónimo DMDC, preserva las cualidades sensoriales de los líquidos, al tiempo que elimina cualquier riesgo de refermentación y de desarrollo de microorganismos indeseados. Te invitamos a conocerlo mejor a través de estas cinco preguntas (¡y respuestas!) clave sobre el vino y el DMDC.
El DMDC es un compuesto obtenido a partir de un proceso de síntesis. ¿Y qué es una síntesis? Se trata de una serie de reacciones que se llevan a cabo para obtener un producto final (en este caso, el famoso dicarbonato de dimetilo).
Este se utiliza como conservante. Pertenece, por tanto, a la familia de los conservantes del vino y sus antioxidantes, entre los que se encuentran los sulfitos, el sorbato de potasio (E202), el ácido L-ascórbico (E300) o la lisozima (E1105).
Llegas a casa con una botella de vino blanco, tinto o rosado… ¿A que no te gustaría que tu preciado néctar empiece de repente a producir burbujas en cuanto lo guardas en tu bodega? ¡Te entendemos perfectamente!
Precisamente por esto es importante el DMDC. Este componente vinícola evita cualquier riesgo de refermentación indeseada ―ya sea alcohólica o maloláctica― tras el embotellado. En el caso de los vinos dulces (azucarados, melosos y licorosos), que contienen más azúcares residuales que los caldos secos, el DMDC es, claro está, especialmente útil.
A su vez, este compuesto químico supone una buena alternativa a la pasteurización y reduce la necesidad de utilizarla para evitar la fermentación de bebidas que contienen azúcares residuales, como determinados vinos y sidras.
Por último, este producto enológico protege el vino sin afectar a su calidad gustativa. Dicho de otro modo, permite estabilizarlo sin incidir en su sabor ni dejar residuos, ya que se descompone rápidamente después de su uso.
Concretamente, en su aplicación en enología, el DMDC previene la refermentación eliminando las levaduras. Permite controlar las poblaciones de microorganismos indeseados (incluidas las levaduras y las bacterias lácticas) inactivando sus células. Por tanto, bloquea su reproducción y desarrollo.
Si la etiqueta indica que el dicarbonato de dimetilo forma parte de la composición de un vino blanco dulce, es probable que el ingrediente se haya incorporado después de la fermentación alcohólica (como no puede ser de otro modo; de lo contrario, el DMDC bloquearía este valioso proceso que convierte el mosto en vino).
Sin embargo, a veces se añade al vino un poco más tarde, antes de embotellarlo. En ambos casos, el enólogo o el equipo de la bodega aplican una dosificación precisa y meticulosa, adaptada al perfil del vino.
El DMDC es un aditivo utilizado principalmente en el segmento de las bebidas, aparte de en el vino, por supuesto, en zumos de frutas y refrescos.
Después de leer las respuestas a estas cinco grandes preguntas que quizás ya te habías planteado, ahora conoces mejor la relación entre el vino y el DMDC. Como todo producto enológico utilizado minuciosamente por el enólogo, el dicarbonato de dimetilo contribuye, sobre todo, a la calidad de la degustación final: ¡esa es la ciencia de hacer buenos vinos!
La ciencia del buen vino